Y cuando Lev añadió unas palabras más, escasas igualmente y muy difusas, delicadas —por la presencia de Lily—, los imaginé, a Baz y a Soledad, decidiendo el fin de sus días. Soltando sus cinturones de seguridad, eligiendo el lugar según ascendían la montaña, acelerando el coche, cayendo al vacío, destrozados contra los cristales, las piedras... Incluida la niña; ¡pobre criatura!
De «Lily», novela incluida en la bilogía «Recuerdos del desierto»
de Ana Ávila de Luna Navarrete