MIS NOVELAS

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Mito de la Caverna de Platón

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Zen

 

Si no me equivoco, «zen» nos llega (a través de la pronunciación japonesa «zenna» del término chino «chánnà») desde la palabra del sánscrito «dhyana», que significa «meditación», «contemplación pura»... Pensamiento sereno, vacío; atención plena en el presente...
Dhi (mente) + Yana (mover/ ir)
Aquello que mueve tu pensamiento es dhyana.
https://sanskritdictionary.com/?q=dhy%C4%81na%22&lang=sans&iencoding=iast&action=Search
En la foto, la cueva 16 de Mogao
https://es.wikipedia.org/wiki/Cuevas_de_Mogao 

Hablar o callar


El sabio sabe cuándo hablar y cuándo callar. El sabio nunca calla cuando debe hablar, calla (por ejemplo) cuando hablar supone perder el control sobre sí mismo. El sabio habla ante las injusticias, pero calla ante palabras provocadoras.

También calla cuando debe escuchar, ya sea para alcanzar el conocimiento o para confortar a quien necesita ser escuchado.

El pesimismo es un tipo de inercia

 
No hay cerebros optimistas o pesimistas... Recuerden que en la mente humana también hay algo llamado «voluntad». Y algo llamado «conocimiento». Ser pesimista u optimista no nos viene «de fábrica». Si eres esclavo de la inercia, no eres dueño de tus pensamientos. El razonamiento y el conocimiento te ofrecen la posibilidad de controlar tus pensamientos, y de elegir ser optimista o pesimista. La tendencia a la melancolía es solo una tendencia, igual que la tendencia a mantenerte fiel a las tradiciones, los hábitos o las ideas que has ido adquiriendo sin voluntad.

 No dejes que te convenzan de que la gente feliz es simple, y que cada amargado es un ser único. Porque parece que es eso lo que tratan de decirnos con algunos artículos científicos... Ser optimista requiere de más esfuerzo mental que dejarse arrastrar por el pesimismo, que es más bien un tipo de inercia.

 Ya sabemos que a muchos les interesa que la tendencia mundial actual sea el pesimismo..., porque así podrán manejar el mundo a su antojo... Si ignoramos que podemos controlar nuestra propia mente con información y voluntad, estaremos a merced de quien busca imponer su pensamiento.

 La información que muestran las conclusiones de algunos estudios está manipulada. Porque las mentes optimistas no son simples, al contrario, son las que se empeñan (con esfuerzo) en su poder amoroso para mejorar el mundo, y en usarlo cada día. Las mentes optimistas no son las que ven todo de color de rosa, sino las que creen en su poder amoroso para mejorar el mundo.

 Lo fácil es dejarse llevar por la inercia, creer que el mundo no está en nuestras manos, creer que somos solo observadores de la realidad, que el mundo va mal y no podemos hacer nada para evitarlo. Somos actores, y debemos esforzarnos por mejorar el mundo, y esto solo puede hacerse con un corazón amoroso.

 #EmpeñadosEnMejorarElMundo ¿Tú eres de Harry Potter o de Voldemort? Yo, de Harry Potter, por supuesto. Voldemort caerá.

Poema de Thich Nhat Hanh

 




Bebe tu té lentamente
y con reverencia,
como si fuera el eje
sobre el que gira la Tierra.
Bébelo poco a poco,
serenamente,
sin correr hacia el futuro.
Vive el momento presente.
Solo este momento es la vida.

Thich Nhat Hanh

Thich Nhat Hanh, «Las claves del Zen»

 
Fragmento de una obra del maestro Thich Nhat Hanh, Thay:

**

LA CONCIENCIA NECESARIA

Recuerdo una breve conversación entre Buda y un filósofo de su tiempo:

«He oído decir que el budismo es la doctrina de la iluminación. ¿Cuál es su método? O en otras palabras, ¿qué hacéis cada día?»
«Andamos, comemos, nos lavamos, nos sentamos...»
«¿Y qué tienen de especial esos actos? Todos andan, comen, se lavan, se sientan...»
«Existe, amigo mío, una diferencia. Cuando andamos, tenemos conciencia de que andamos; cuando comemos, tenemos conciencia de que comemos; y así sucesivamente... Cuando los otros andan, comen, se lavan, se sientan, no se dan cuenta de lo que hacen».

Esta conversación expresa claramente la necesidad de la atención que en el budismo es el secreto mediante el que el ser humano «pone luz» en su existencia, usa el poder de concentración y, en fin, hace que surjan a la luz la sabiduría y el despertar. La atención es la clave del budismo.

¿Poner luz en la existencia? Sí, este es el punto de partida. Vivir sin conciencia de lo que vivo viene a ser como no vivir. Podría decir entonces como Albert Camus en su novela «El extranjero»: «Vivo "como un muerto"». Decian los antiguos: «Si se vive en el olvido, se muere en el ensueño».

¡Cuántos hay entre nosotros y a nuestro alrededor que «viven como muertos»! Por eso, lo primero que hay que hacer es volver a estar vivo, despertarnos, ser conscientes de lo que somos, de lo que hacemos. ¿Somos conscientes de que estamos comiendo, bebiendo o sentados en meditación? ¿O estamos perdiendo el tiempo y viviendo en el olvido?

¿Ejercer el poder de la concentración? Sí, la concentración nos ayuda a centrar la atención y a saber qué estamos haciendo. Solemos ser prisioneros del medio social, estamos dominados por los acontecimientos sociales. Vivimos disgregados, perdidos. Nuestro cuerpo y mente no están armonizados. Comenzar a ser conscientes de lo que hacemos, de lo que decimos, de lo que pensamos es resistirnos a ser invadidos por el medio y por las percepciones erróneas. Cuando la lámpara de la conciencia está encendida, todo nuestro ser resplandece y también se iluminan cada uno de nuestros pensamientos y emociones. Se recupera la confianza en uno mismo y las tinieblas de la ilusión ya no pueden invadirnos. Este mero hecho desarrolla la fuerza espiritual. Te lavas las manos, te vistes, haces las cosas cotidianas como antes, pero ahora eres consciente de todos tus actos, palabras y pensamientos.

La práctica de la atención no está destinada exclusivamente a los novicios, es para todo el mundo, incluidos los grandes iluminados y el propio Buda. El poder de concentración es, de hecho, la fuerza espiritual que caracteriza a los grandes hombres y mujeres de todos los tiempos.

¿Hacer que surjan a la luz la sabiduria y el despertar? Sí, porque el fin último del zen es la visión clara de la realidad, ver las cosas como son, y eso se adquiere por medio de la concentración.

Esta visión lúcida es la iluminación, que siempre es iluminación respecto a algo, no en abstracto.

Thich Nhat Hanh, «Las claves del Zen»

https://www.enclavedelibros.com/libro/las-claves-del-zen_14423

https://plumvillage.org/es/books/zen-keys/

https://www.lavanguardia.com/vivo/20220122/8004846/frases-mas-inspiradoras-thich-nhat-hanh-pmv.html

https://elpais.com/elpais/2013/12/09/laboratorio_de_felicidad/1386603953_138660.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Th%C3%ADch_Nh%E1%BA%A5t_H%E1%BA%A1nh

San Juan de la Cruz y el kōan

 


A muchas personas les cuesta admitir la relación entre Cristo y el budismo. O entre esta filosofía práctica y nuestros místicos y ascetas. Pero la relación es bien clara. ¿Sabes lo que es un kōan? Es una especie de problema que un maestro zen plantea a su discípulo para que este lo resuelva y así comprobar su avance en el aprendizaje. Pues San Juan de la Cruz tiene ejemplos claros que muestran la relación entre su enseñanza y las enseñanzas zen. ** «Procure inclinarse siempre: no a lo más fácil, sino a lo más dificultoso; no a lo más sabroso, sino a lo más desabrido; no a lo más gustoso, sino a lo que da menos gusto; no a lo que es descanso, sino a lo que es trabajoso; no a lo que es consuelo, sino antes al desconsuelo; no a lo más, sino a lo menos; no a lo más alto y precioso, sino a lo más bajo y despreciado; no a lo que es querer algo, sino a no querer nada; no a andar buscando lo mejor de las cosas temporales, sino lo peor, y desear entrar en toda desnudez y vacío y pobreza por Cristo de todo cuanto hay en el mundo». ** «Para venir a gustarlo todo, no quieras tener gusto en nada. Para venir a poseerlo todo, no quieras poseer algo en nada, Para venir a serlo todo, no quieras ser algo en nada, Para venir a saberlo todo, no quieras saber algo en nada, Para venir a lo que no gustas, has de ir por donde no gustas. Para venir a lo que no sabes, has de ir por donde no sabes. Para venir a lo que no posees, has de ir por donde no posees. Para venir a lo que no eres, has de ir por donde no eres». ** Para venir a gustarlo todo, no quieras tener gusto en nada. Para venir a saberlo todo, no quieras saber algo en nada. Para venir a poseerlo todo, no quieras poseer algo en nada. Para venir a serlo todo, no quieras ser algo en nada. Para venir a lo que no gustas, has de ir por donde no gustas. Para venir a lo que no sabes, has de ir por donde no sabes. Para venir a poseer lo que no posees, has de ir por donde no posees. Para venir a lo que no eres, has de ir por donde no eres. Cuando reparas en algo dejas de arrojarte al todo. Para venir del todo al todo, has de dejarte del todo en todo. Y cuando lo vengas del todo a tener, has de tenerlo sin nada querer. ** Además... puede verse la influencia de la teología del Pseudo Dionisio Areopagita. ¿Sabes quién fue? https://es.wikipedia.org/wiki/Pseudo_Dionisio_Areopagita

https://www.cervantesvirtual.com/descargaPdf/subida-del-monte-carmelo-h-187v-declaracion-de-las-canciones-del-modo-que-tiene-el-alma-en-el-camino-espiritual-para-llegar-a-la-perfeccion-h-88181-manuscrito--0/

https://www.sanjuandelacruz.com/subida-del-monte-carmelo/ https://es.wikipedia.org/wiki/K%C5%8Dan

«Semillas Zen. Reflexiones de una monja Zen» de Shundo Aoyama

 




El Maestro de Té Sen no Rikyu (s. XVI), enseñó:
«Ser el invitado de alguien con el corazón de un anfitrión; ser el anfitrión de alguien con el corazón de un invitado... La negligencia del invitado se convierte en la negligencia del anfitrión. La negligencia del anfitrión se convierte en la negligencia del invitado». Es innecesario decir que la presencia de un insecto o algo similar en un plato, indica un grave error por parte del cocinero. Sin embargo, un invitado que deja comida en su plato porque tiene un bicho dentro carece de consideración.

«Semillas Zen. Reflexiones de una monja Zen», Shundo Aoyama

«Semillas zen. Reflexiones de una monja zen» de Shundo Aoyama

 






#Zen #SemillasZen #Reflexiones #MonjaZen #ShundoAoyama #Escritoras «Semillas zen. Reflexiones de una monja zen» de Shundo Aoyama Maestra de la vida y la literatura, la abadesa zen Shundo Aoyama Roshi nació en 1933 en la provincia de Aichi, prefectura de Nagoya, a pocos kilómetros de Tokio. Este libro que os presento es una joya para el alma. Comparto con vosotros tres enlaces: una página en español en la que podéis leer algunos fragmentos del libro, una página en francés sobre Shundo Aoyama, en la que también hay un vídeo, y el vídeo por separado. http://porlacalledealcala.blogspot.com.es/2014/06/semillas-zen-shundo-aoyama.html http://www.bouddhismeaufeminin.org/aoyamaroshi/ https://www.youtube.com/watch?v=4K-PWTaVrHE