Anoche, como me pasa a menudo, me apetecía ver una obra de teatro, y busqué una de Estudio 1. Tras mirar unos títulos, llegué a "Los árboles mueren de pie", que me trae muy buenos recuerdos, porque la representamos en el cole.
Y según estaba viéndola, al aparecer un personaje, recordé a una compañera que no me había venido a la mente en décadas, y me esforcé en recordar sus apellidos, pero inútilmente...
El caso es que me fueron llegando tantas cosas... Y una de ellas fue mi año de ballet. Sí..., porque solo fui un año. ☺️ Me apuntó mi madre cuando yo tenía 6 años, y yo me borré al final del curso por algo que me pareció una injusticia. El examen lo hice fatal y ¡me pusieron un notable! ¿Verdad que es injusto?
Aunque ahora, tantas décadas después, lo que me parece una injusticia es que yo tuviera que hacer en el examen una tabla de ejercicios sin ni siquiera conocer esa tabla de ejercicios..., porque justo el día que la profesora la dio a conocer, yo no pude ir a clase...
Y al sábado siguiente, llego ¡y hay examen!, y encima, con una tabla que no conozco. Imaginad qué frustración para una niña de 7 años que, solo porque faltas un día, tu examen de fin de curso (el único que tuvimos que hacer) es un desastre...
Pues en aquel entonces, para mí lo peor de todo no fue enfrentarme a un examen de esa forma. No. El último día de clase, llegaron las notas. Yo estaba convencida de que me habían suspendido, y no me importaba, lo había asumido. Pero va la profe y me dice que tengo un notable.
Mi enfado fue monumental.
Tan enfadada estaba, que, cuando al final de la clase fue nombrándonos para preguntarnos si en el curso siguiente íbamos a seguir yendo a ballet, yo respondí: '¡NO!'. (creo que fui la única en contestar con una negación). Entonces, ella añadió: '¿Lo saben tus padres?'. Y yo volví a contestar: 'NO'. Ahora me da la risa cuando lo recuerdo...
Claro, yo no sabía que la nota final no tenía por qué depender solamente del examen... Habíamos preparado un baile para fin de curso, para el festival del colegio, y tampoco se me dio tan mal... También recuerdo que, para ese baile, la profe nos asignó a cada una un color, y nuestros trajes solo se diferenciaban en el color de los ribetes... Y a mí no me tocó ni el rojo, ni el rosa, ni el azul... Me tocó el color que menos me gustaba, ¡el verde! ¡Me sentía como una lechuga! Aunque era un verde casi idéntico al del lazo que aparece en este maravilloso cuadro.
Bueno, cosas de la infancia... El caso es que durante años detesté el ballet, y me parecía lo más cursi del mundo... 🤣😂🙃😁



