MIS NOVELAS

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Mito de la Caverna de Platón

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Idea Vilariño

 




Idea Vilariño Romani (Montevideo, 1920 - Montevideo, 2009) #Escritoras


https://datos.bne.es/persona/XX1153052.html

https://diadelasescritoras.bne.es/idea-vilarino/

https://www.clarin.com/cultura/secretos-toxica-relacion-idea-vilarino-juan-carlos-onetti_0_oqzyXMU62H.html

https://www.bibna.gub.uy/wp-content/uploads/2020/10/Poemas-recobrados-Idea-Vilari%C3%B1o-Biblioteca-Nacional-de-Uruguay-2.pdf

https://materialdelectura.unam.mx/poesia-moderna/16-poesia-moderna-cat/308-153-idea-vilarino?start=1

https://www.elmundo.es/la-lectura/2023/12/27/658befbffdddffb57c8b45c0.html

https://fundacionbbva.pe/opinion/idea-vilarino-y-la-poesia-como-forma-de-ser/ 

https://ethic.es/2024/03/la-rotura-poetica-de-idea-vilarino/

https://www.poetryfoundation.org/poets/idea-vilarino 

https://www.cultura.gob.ar/centenario-de-idea-vilarino-9386/

https://www.estandarte.com/noticias/varios/ya-no-de-idea-vilarino_3829.html

https://elpais.com/cultura/2009/04/28/actualidad/1240869604_850215.html

https://www.zendalibros.com/5-poemas-de-idea-vilarino/

https://www.elindependiente.com/tendencias/cultura/2021/04/27/cuando-idea-vilarino-le-dijo-a-juan-carlos-onetti-que-ya-no/

http://amediavoz.com/vilarino.htm

https://www.escritores.org/biografias/117-idea-vilarino

https://www.elespanol.com/el-cultural/letras/20201019/idea-vilarino-poeta-desgarro/529448903_0.html

https://www.youtube.com/watch?v=PMm2aO415NA

https://www.youtube.com/watch?v=oTjUeADGD6c

https://www.casadellibro.com/libros-ebooks/idea-vilarino/103582

https://pmb.parlamento.gub.uy/pmb/opac_css/index.php?lvl=cmspage&pageid=4&id_article=115

https://www.bibna.gub.uy/?artwork=poemas-recobrados-idea-vilarino

https://rea.ceibal.edu.uy/rea/descubriendo-a-idea-vilarino

http://uruguayeduca.anep.edu.uy/efemerides/476

https://www.facebook.com/watch/?v=1251207815598248

https://www.facebook.com/photo?fbid=912140007730452&set=a.423291553281969


https://www.facebook.com/photo/?fbid=741761911329781&set=a.571104045062236 

https://ana-avila-deluna.blogspot.com/search?q=onetti


https://es.wikipedia.org/wiki/Idea_Vilari%C3%B1o 

https://es.wikipedia.org/wiki/Generaci%C3%B3n_del_45 

*

Un bello texto que encontré y tengo la necesidad de compartir aquí. Debajo está la autoría y la publicación donde lo encontré.


Cuando Idea Vilariño le dijo a Juan Carlos Onetti que "ya no"

«Estaba seduciéndome a fondo con lo mejor de sí mismo y tanto que yo me quedé convencida de que aquello era la séptima maravilla. Esa misma noche me enamoré de él. Me enamoré, me enamoré, me enamoré». Así describió Idea Vilariño (1920-2009) el día que conoció a Juan Carlos Onetti (1909-1994) a principios de la década de los 50. «Burro, perro, bestia», añadiría después.

Porque la poeta se quedó atrapada en el escritor, en «el último hombre» del que debió enamorarse. Tras ese primer encuentro comenzaron a cartearse, al principio se escribían tratándose de usted, con el miedo de no saber qué siente el receptor. Pero ella no tardó en dejar entrever sus ganas. “Pasó el verano y no viniste”, le reprochó. Y él no tardó en llegar.
La hija de un poeta anarquista. La que escribió, descarnada, sabiendo que el deseo lo es por inalcanzable. La gran profesora de literatura. También la mujer que se dejó encandilar por el gran prosista. Vilariño y Onetti se ataron en corto por la noche y se olvidaron por el día durante años. Ella pensó que él no la quería, él, pese a todos los poemas, que el amor de ella era solo «intelectual».

Se quisieron y odiaron a partes iguales. Rompieron y se reconciliaron muchas veces. Les dio igual estar casados, con pareja, en países distintos. Les dio igual no ser felices. Aunque el delirio duró poco. El escritor dejó a Idea por Dorothea Muhr, para casarse con ella. Para hacer, al parecer, bien las cosas por una vez. A la uruguaya le dedicó Los adioses en 1954, ella le respondió cuando él ya estaba felizmente casado, en 1957, con Poemas de amor, donde añadió en la segunda edición, un año más tarde, uno de los más bonitos de su literatura:

Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volverá a tocarte.
No te veré morir.


Pero resultó no ser su último adiós. Después de sendos libros dedicados volvieron a verse. Como imanes, se buscaban y chocaban. Hasta que se rompieron del todo en 1961. Estaban juntos cuando Idea Vilariño recibió una llamada. Ella era profesora de un liceo y acaban de asesinar a uno de sus compañeros, a Arbelio Ramírez. Le pidieron que acudiera rápido a una asamblea. «Si te vas no me encontrarás a tu regreso», le dijo Onetti. «No me encuentras», continúo. Ella pensando que era uno de sus enfados, que se le pasaría, se fue. Volvió rápido a casa después de la reunión pero allí ya no había nadie. «Cuando abrí la puerta sentí como si me golpearan en el pecho. Había dejado una nota insultándome y diciéndome un montón de barbaridades. Y mis poemas, unos poemas de amor que le había dado, estaban arrugados y tirados a los pies de la cama”, aseguró en una entrevista a María Esther Gilio y Carlos M. Domínguez para la biografía sobre Onetti, Construcción de la noche.
Solo volvieron a verse el 15 de marzo de 1974. Onetti estaba en el hospital acompañado por su mujer, Dorothea Muhr, la misma que había tenido que soportar que un año después de su boda Vilariño le dedicase a su marido un poemario. Idea entró en la habitación y Dorothea les dejó solos. Pensaron que se moría. “Me levanté y quise tocarlo, tocar su mejilla con la mía. Apenas llegaba a él cuando me agarró con un vigor desesperado y me besó con el beso más grande, más tremendo que me hayan dado, que me vayan a dar nunca, y apenas comenzó su beso, sollozó, empezó a sollozar por detrás de aquel beso, después del cual debí morirme”, recordaría.
Luego Onetti se fue a España y no volvieron a verse. A ella le preguntaron siempre por él, y a él siempre por ella. Los dos siempre aseguraron quererse y no sentirse queridos.

Fuente: Loreto Sánchez Seoane

https://www.facebook.com/photo/?fbid=10231669202050814&set=a.10200908511212768


«Para una tumba sin nombre» de J. Carlos Onetti

 


Con sus veinte años, el mismo tono respetuoso y protector del ferretero, la misma manera tranquila y seca, los ojos desviados, una mano pellizcando la otra. La misma fe en los principios, en el éxito. Él también había descubierto el simple secreto aritmético de la vida, la fórmula del triunfo que sólo exige perseverar, despersonalizarse, ser apenas.

«Para una tumba sin nombre», J. Carlos Onetti

«Tierra de nadie» de J. Carlos Onetti

 



Mauricio se levantó bostezando.
-No estoy arquitectónico, lo siento. Y todo lo que sea esta imbecilidad con olor a señora... Hubo un tiempo en que te habías disfrazado de joven estudiante comunista. Creo que ibas a Filosofía y Letras. Dulce añoranza. Había mañanas en el departamento, cuando bajabas la escalera con la boina en la mano y los libracos. Le robabas los chistes a Wilde. Coincidía con la edad de los perversos. Lorrain y todos esos imbéciles que yo me sabía de memoria. Pero estaba bien, hacías bien el papel. Tambien ahora, también ahora... El que ya no me satisface es el argumentista.

«Tierra de nadie», J. Carlos Onetti

«Matías el telegrafista» de J. Carlos Onetti

 


No sé cada cuántos segundos y durante cuántos minutos la mujer me estuvo diciendo: «No se retire; llamando», o palabras equivalentes. Y entonces hasta el mismo Matías tuvo que alzar los ojos y apreciar el milagro que se iba extendiendo en la pared que era un planisferio. Vimos encenderse, allí mismo, en Hamburgo, la diminuta lámpara enrojecida; vimos otra que iluminaba Colonia; vimos sucesivamente, a veces con parpadeos, otras nuevas con una segura velocidad inverosímil; París, Burdeos, Alicante, Argel, Canarias, Dakar, Pernambuco, Bahía, Río, Buenos Aires, Santa María. Un tropiezo, un vaivén, la voz de otra señorita: «No se retire, llamando a Pujato, tres uno cuatro».

«Matías el telegrafista» (cuento), J. Carlos Onetti

«Para esta noche» de J. Carlos Onetti


 -¿Cuántos años tenés? -preguntó a la figura de la chiquilina en el vidrio.

-Trece.
-Trece -repitió. «Y ahora me paro frente a una joyería a no sé qué horas de la noche. Lo mejor para no llamar la atención. ¿Por qué no habrán corrido la cortina de hierro?».
-Estoy resfriada -dijo ella-. No tengo pañuelo.
Buscó en los bolsillos y le alcanzó un pañuelo.
-Guardalo.
«La historia del pañuelo parece una seña; cada vez mejor. Unido por un cordón umbilical a una niña de trece años. En cuanto el judío abra la puerta la hago entrar de un empujón y desaparezco». Volvió a caminar y ella lo alcanzó enseguida, con aquel andar que parecía perfectamente la marcha de una niña de trece años, colocando a la vez toda la planta del pie en el suelo, doblando escasamente las rodillas.
-Esta es la calle -dijo en la esquina-. Por favor no salgas disparando si la cara del hombre no te gusta, si no te gusta que use corbata a rayas o la forma de los bigotes.
-No -dijo ella, moviendo la cabeza-. Aquel hombre no me gustaba y usted tampoco se quedó.
-Cómo me iba a quedar si te fuiste.
-¿Por eso no se quedó?
-Bueno, también por eso. No hables ahora. -«Y esa manera de no tutear, un poco burlona, y esa mansedumbre, tan segura de que no la voy a dejar como una vieja amante que sabe que quedan sobre la tierra y la cama dos o tres trucos infalibles»-. Es aquí -dijo tocándole el brazo. Quería tenerla en la sombra del corredor de piedra, más allá de los tachos de basura, y decirle que era aquélla la última posibilidad de salvarse, que si no podían quedarse allí ya no había lugar adonde ir y que seiscientas mil personas recorrían la ciudad, andaban por los techos con linternas y fusiles buscándolos.
La sujetó sin apretarla, una mano en cada hombro, ella fue levantando la cabeza hasta recostarla en la pared negra, avanzando la redonda barbilla, y él adivinó que la chiquilina tenía los ojos cerrados y que estaba tranquila, esperando, tan confiada en él como en la noche y la vida, apoyada en su absurda, enloquecida seguridad como en un pedazo de muro.
-¿Estás resfriada? -preguntó Ossorio.
-Un poco.

«Para esta noche», J. Carlos Onetti

«Cuando entonces», J. Carlos Onetti

 

Estábamos en una habitación reducida, amueblada como el despacho de un profesional próspero. Un escritorio en forma de riñón, como las piscinas de los venidos a más desde contrabandos o desde el amiguismo político. Sobre el escritorio, un gran recipiente de cristal abrumado por flores plásticas teñidas con los colores de nuestra bandera. Teléfono blanco, un vaso de cerámica donde desbordaban lápices, bolígrafos, papelitos garrapateados. El interfono, claro. Carpetas en pirámide.
Desde las paredes vigilaban un Sagrado Corazón, el Cristo de Velázquez y en un pequeño altar, circundada por velitas esmirriadas, nunca encendidas, una Virgen miraba hacia el techo. Creo haber visto un revistero junto a la butaca del escritorio renal.
Más allá había un arco en la pared con unas cortinas granates que formaban una puerta. Como si fuera un caballero, Serna se adelantó para separar las telas y darme paso.

«Cuando entonces», J. Carlos Onetti

«Cuando ya no importe» de J. Carlos Onetti

 


Imposible olvidar que tengo una hamaca por cama, que todas las noches son muy frías, que tengo mosquitero, muchas mantas y algo que llamé edredón: un cobertor relleno de papeles picados. La cama hamaca tiene algo del imaginado perro que me gustaría para juegos y caricias. Cuando me muevo en la noche, la cama se balancea con su conocido vaivén pausado. Acá termina la enumeración de mis tesoros. «Cuando ya no importe», J. Carlos Onetti http://cvc.cervantes.es/literatura/escritores/onetti/default.htm

«La muerte y la niña», J. Carlos Onetti

 



Bergner levantó los años de su duro sillón de madera, contempló el crucifijo de marfil, pulido, muerto, sin clavos ni lanzazos, sin sufrimiento; deslizó los dedos por los lomos sombríos de la biblioteca, demoró mirando los títulos y volvió a sentarse lentamente, con una mueca dolorida.
Suspiró cansado y cruzó los dedos sobre el vientre. El muchacho no se había movido; con las manos achatadas sobre la mesa, dejaba que la negrura de la tricota trepara lenta y tenaz oscureciéndole la cara.

«La muerte y la niña», J. Carlos Onetti

«Los adioses», J. Carlos Onetti

 


Mientras estuvo la mujer de los anteojos de sol no llegaron los sobres escritos a mano ni los de papel madera. Vivían en el hotel, y el hombre no volvió al depósito de basuras ni a la casita de las portuguesas; paseaban tomados del brazo, alquilaban caballos y cochecitos, subían y bajaban la sierra, sonreían alternativamente, endurecidos, sobre fondos pintorescos, para fotografiarse con la Leica que se había traído ella colgada de un hombro.

«Los adioses», J. Carlos Onetti

«Dejemos hablar al viento», J. Carlos Onetti

 


No sé, exactamente, cuándo decidí aceptar irremediable la necedad humana, Santa María, Lavanda, el resto del mundo que ignoraría siempre. Abstenerme de contradecir. No sé cuándo aprendí a saborear silencioso mi total desavenencia con varones y hembras. Pero mi encuentro con Quinteros-Osuna, con su estupidez poderosa, con su increíble talento para ganar dinero, me produjo un desenfreno, me obligó a aceptar con entusiasmo aquella forma de imbecilidad que él me reconocía, con elogios exagerados, casi envidiosos. Por eso dije que sí a todo y agregué detalles, retoques, perfecciones.

«Dejemos hablar al viento», J. Carlos Onetti

«El astillero» de J. Carlos Onetti

 


Ahora, en la incompleta reconstrucción de aquella noche, en el capricho de darle una importancia o sentido históricos, en el juego inofensivo de acortar una velada de invierno manejando, mezclando, haciendo trampas con todas estas cosas que a nadie interesan y que no son imprescindibles, llega el testimonio del barman del Plaza.
Acepta que una noche de lluvia, durante aquel invierno, un hombre coincidente con la descripción de Larsen que le fue proporcionada, abundante, contradictoria en ciertos puntos porque los entusiasmos variaban, se acercó al mostrador y preguntó si el señor Jeremías Pretus paraba en el hotel.
«Era una palabra vieja y por eso dejé de pensar en el Simmons Fizz y lo miré dos veces. Ya casi todos dicen alojarse o encontrarse; y algunos de la Colonia, hombres hechos, que tal vez no hayan nacido aquí, estar de paso. Éste decía parar, sin sacarse las manos de los bolsillos del sobretodo, ni tampoco el sombrero; no había dado las buenas noches o no se las oí (...)».

«El astillero», J. Carlos Onetti

«Juntacadáveres» de J. Carlos Onetti

 


Es, exactamente, esto: «Me puso el billete en la mano mientras me besaba y mientras me cerraba el puño y me empujaba afuera dijo que tratara de ser feliz con ese dinero ya que ella no podía hacerme feliz de otra manera. Así que yo estuve inmóvil y solo en el jardín, junto a la puerta cerrada -un viento caliente y húmedo, la ambición de los árboles contra las nubes blancas y delgadas que corrían sobre la luna-, haciendo sonar el billete entre los dedos, mezclando ese crujido con el recuerdo, la probable intención de lo que ella había dicho, hasta que llegué a creer que las palabras estaban allí, escritas en el papel, rodeadas, protegidas y corrompiéndose en el sudor de mi mano».

«Juntacadáveres», J. Carlos Onetti 

Juan Carlos Onetti

 




Basta ser despiadadamente leal con uno mismo para que la vida vaya encajando.

J. Carlos Onetti

*

Uno de los grandes maestros de la literatura. ❤ Un orgullo que pasara los últimos años de su vida (casi 20) en Madrid, la ciudad donde nací. Aunque desgraciadamente lo hizo en el exilio...

https://cvc.cervantes.es/literatura/escritores/onetti/cronologia/exilio.htm

Julio Cortázar y Onetti

 




#JulioCortázar #Onetti Julio Cortázar y J. Carlos Onetti http://lavueltaajulioporinfinitaslineas.blogspot.com/2011/07/carta-de-julio-cortazar-juan-carlos.html

«Cuentos» de Onetti

 




#
Onetti #Cuentos #PremioCervantes «Cuentos completos» de Onetti El maestro Onetti, Juan Carlos Oneti, J. Carlos Onetti (Montevideo, 1 de julio de 1909 - Madrid, 30 de mayo de 1994) recibió el Premio Cervantes de 1980. Siempre lo digo... Yo anduve muchos años buscando maestro, y cuando lo encontré, había muerto no muchos meses antes justo en la ciudad donde yo nací. Hasta entonces, yo había elogiado el trabajo de muchos autores, había amado muchos libros..., pero nadie había podido mostrarme cómo continuar mi propio camino aprendiendo conscientemente. Cómo escribir como yo quería, o necesitaba... Afortunadamente, Onetti nunca ha muerto... Cuando lo encontré, yo comenzaba a leer las primeras palabras de «Dejemos hablar al viento», obra publicada en 1979. Había comprado el ejemplar poco antes en la Feria de Otoño del Libro Viejo y Antiguo de Madrid, en la edición de 1996. Y pronto se fueron acumulando en mi casa sus obras. «El pozo», «La vida breve», «Tierra de nadie», «Cuando ya no importe», «Para esta noche», «Los adioses», «El astillero», «Juntacadáveres», este ejemplar de la foto con sus cuentos completos... http://datos.bne.es/persona/XX966631.html http://www.bne.es/webdocs/Servicios/Informacion_bibliografica/Exposiciones_bibliograficas/Benedetti_Onetti/Benedetti-Onetti-semblanza.pdf http://www.bne.es/export/sites/BNWEB1/webdocs/Servicios/Informacion_bibliografica/Exposiciones_bibliograficas/Benedetti_Onetti/Benedetti-Onetti_Obras_expuestas.pdf http://www.bne.es/es/Servicios/InformacionBibliografica/MuestrasBibliograficas/IndiceMuestrasBibliograficas/Benedetti_Onetti/index.html https://cvc.cervantes.es/literatura/escritores/onetti/default.htm https://www.cervantes.es/bibliotecas_documentacion_espanol/biografias/atenas_juan_carlos_onetti.htm https://www.cervantes.es/imagenes/File/biblioteca/bibliografias/onetti_juan_carlos.pdf https://cvc.cervantes.es/literatura/escritores/onetti/cronologia/default.htm https://cvc.cervantes.es/literatura/escritores/onetti/acerca/noguerol.htm http://data.cervantesvirtual.com/manifestation/786680 http://www.cervantesvirtual.com/obra/de-juan-a-juan/ http://www.cervantesvirtual.com/obra/huellas-de-faulkner-y-borges-en-juan-carlos-onetti-discurso-de-investidura-como-doctor-honoris-causa-por-la-universidad-de-alicante-26ix2008--0/ https://atenas.cervantes.es/es/biblioteca_espanol/onetti/onetti.htm

https://www.casamerica.es/exposiciones/reencuentro-con-onetti-veinte-anos-despues https://lavueltaajulioporinfinitaslineas.blogspot.com/2011/07/carta-de-julio-cortazar-juan-carlos.html?fbclid=IwAR2k_xLRTZ5-tYKl1ATsP-2IRzY2vDGX_PNee9Ftdql1grQV4YfqvON_iUM https://www.facebook.com/revistacantera/photos/a.420453944767613/1160335814112752/?type=3&theater https://www.facebook.com/ana.rosa.gonzalez.juarez.lvdwa/photos/a.1847648268818799/1906958142887811/?type=3&theater https://www.letraslibres.com/mexico-espana/se-busca-heredero-onetti-veinte-anos-despues?fbclid=IwAR3Bwx68zvDaHbtuirhfL8DoErfNiveu30CHXhfoU3J1G_tkVi-Z4zUWmjQ https://ceremoniadepalabras.wordpress.com/2018/02/15/pobre-onetti-ya-nunca-vas-a-poder-escribir-tan-bien-entrevista-a-onetti/?fbclid=IwAR1gSnsAFouOGuJyO3trSTPu5Ynqm7GOrf38Vu3LOqCac-pJ34TRJs1L68M https://www.facebook.com/ana.rosa.gonzalez.juarez.lvdwa/photos/a.1847657932151166/1905024179747874/?type=3&theater https://ellaberintodelverdugo.blogspot.com/2012/01/juan-carlos-onetti-premio-cervantes.html https://www.actualidadliteratura.com/vida-y-obras-de-juan-carlos-onetti/ https://elherejeimpenitente.blogspot.com/2009/02/onetti-borges-y-el-premio-cervantes.html https://www.laprensa.com.ni/2018/07/16/cultura/2449609-premio-cervantes-vivio-sus-ultimos-anos-en-la-cama-por-simple-pereza-dice-su-viuda http://libreriaelextranjero.com/juan-carlos-onetti-premio-miguel-de-cervantes-1980/ https://confabulario.eluniversal.com.mx/dejemos-hablar-a-onetti/ https://la-poesia.es/literatura/onetti-la-palabra-inquietante/ https://www.escritores.org/recursos-para-escritores/recursos-1/colaboraciones/11716-juan-carlos-onetti-inquietante-pesimista-un-existencialista-de-la-palabra https://www.efe.com/efe/espana/cultura/el-personal-universo-de-onetti-recreado-en-la-universidad-alicante/10005-2837722 https://delaberintosydeespejos.blogspot.com/2011_10_01_archive.html

Juan Carlos Onetti

 


#Onetti
Onetti, un maestro de la literatura. Uno de mis maestros. 😊 

Una entrevista a J. Carlos Onetti: https://www.youtube.com/watch?v=G8OqacWgG1A

Un artículo escrito veinte años después de su muerte: http://www.elmundo.es/cultura/2014/05/27/53837ea2ca47415b1b8b457c.html

«Porque los hechos son siempre vacíos, son recipientes que tomarán la forma del sentimiento que los llene». «El pozo» de Juan Carlos Onetti





«Basta ser despiadadamente leal con uno mismo para que la vida vaya encajando»
J. Carlos Onetti