En la foto, mapa antiguo de Ávila
Los judíos en Ávila
El cementerio hebreo en Ávila
BOLETÍN
DE LA
REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA.
TOMO XXVIII.
MaYO, 1888.
.
INFORMES
EL CENIENTERIO 13ESRE0 EN ÀVILA.
CUADERNO V.
La historia de los judíos de Ávila no es muy conocida. Llega
ron aqui-dícese-en 1085, conducidos por David Centén, y esta
bleciéronse en la parte meridional de la población, en el barrio
hoy llamado de Santo Domingo; que es el que, bajando desde
donde esta iglesia se encuentra, hacia el río Adaja, por dentro de
las murallas, constituye el ángulo S® . de su circúito . Hay tam
bién quien supone que en el diagonalmente opuesto, es decir, en
el NE., debió haber judería, fijándose para ello en dos datos:
exacto el uno; aunque flojo, y dudoso, cuando menos, el otro. El
dato exacto se refiere á la existencia de dos documentos que se
conservan en los archivos de este municipio y del monasterio.de
la Encclrlzcición de Ávila (1) : uno, en que el obispo D. Alonso de
Fonseca en 8 de Julio de 1485, une y aneja al dicho convento,
(l)
De ellos habla el Sr. Pita, en este SOLETíX, académico, t. xi, páginas 421-129
1524-52 1 ; XII, 413.
23
TOMO XXVIII.
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BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA.
que, á la sazón, acababa de establecerse en la calle del Lomo (1T
de esta ciudad, cerca de la puerta de San Vicente, la iglesia de
Todos los Santos, que primero fué sinagoga de judíos, por estar
inmediata á dicho convento; y el otro, una Cédula Real expedida
en Madrid á 6 de Diciembre de 1495, por la que los Reyes Cató
licos aseguran que trece años antes el doctor Pedro Sánchez (la
Frías, corregidor á la sazón deesta ciudad, por su mandato apartó
los judíos y moros y tomó para la Real Cámara ciertassinagogas
que aquellos tenían en la misma. Y como una de ellas se encon
traba derribada y convertida en corral, junto al monasterio de
Santa María de la Encarnación, á instancias de su priora, doña
Catalina del Águila, hicieron á este convento donación de él.
El dato dudoso, se refiere á la situación del cementerio hebreo,
que hasta aquí se ha venido creyendo que estuvo donde ahora se
encuentra el repetido convento de Nuestra Señora de la Encarna
ción, desde que en Agosto de 1511 se adquirieron por doña Bea
triz Gúiera (ó Yera), las casas del Pilón de la Mimbre, para tras
ladar á ellas el monasterio; ó mejor dicho, desde el 4 de Abril
de 1515, que se dijo la primera misa en la nueva iglesia, de cuyo
cementerio tengo suficientes indicios para creer, y aun quizás
para demostrar que se encontró en bien distinto sitio de donde
se supone.
Extrañándome, al llegar yo á Ávila y al empezar á hacerma
cargo de la situación de las cosas antiguas, donde se colocaba la
judería y donde se pretendía que estuviera el terreno en que
aquellos enterraban sus muertos, sospeché si podría haber algún
error; pero á poco que leí, abrumáronme los testimonios acordes
de Ariz, Carramolino, Quadrado y cuantos autores hablan de
este asunto.
Loque más me convenció, momentáneamente al menos, fué la
opinión de miquerido y sabioamigo, D. Fidel Fita, que, pocos años
antes que yo, había visitado Ávila y no impugnó aquella creen
cia, indudablemente porque no tuvo el tiempo ni los documentos
(1) Hoy calle de «Esteban Domingo,»que sale desde el Mercado chico, ó rnejor
aún, de la plazade Zurraquín ála puerta de San Vicente.
EL CEMENTERIO HEBREO EN ÁVILA.
355
de que yo he dispuesto, para llegar á comprender que era equi
vocada.
Revuelto por mí el archivo de la Encarnación, lo único que en
él hallé comprobaba una vez más la aserción común. El manus
crito de Sor María Pinel, en que se habla de la fundación de la
casa, dice, en efecto, que doña Beatriz Guiera compró un Ossario
de Judíos que estaba extramuros de la Ciudad, donde edificó un
convento .
Opinión de fuerza sería ésta si en vez de proceder de una mujer
obscura, fuera la de una persona grave y que por su ilustración
reconocida nos garantizase no haber padecido equivocación
diciendo quizás judíos en vez de decir moros; ó cuando, en lugar
de haber vivido en el siglo pasado (1) hubiese visto el xvt,
pudiendo conservar entonces más puras las tradiciones de aquella
Santa Casa.
En el lenguaje vulgar es muy fácil confundir estos dos nom
bres, como ocurre con otros muchos, y es muy posible que Sor-laría Pinel no se parase á discernir la diferencia que existe
entre ellos ó que queriendo expresar la idea de infieles no encon
trase á la mano palabra mejor que la de judíos, impropiamente
aplicada, á mi juicio, como cuando, aun hoy, se designa con ella
al que no frecuenta las ceremonias religiosas, en vez de llamarle
incrédulo.
Si pudo haber allí algún cementerio árabe, cosa es que ignoro
por hoy, pero que me propongo dilucidar más adelante, y que es
probable, dada la insistencia con que se viene asegurando hace
tantos años la existencia de un osario en aquel sitio; dado Lam
biéu que las religiosas Carmelitas Calzadas que allí residen, ase
guran haber oído á sus predecesoras, haberse descubierto en
algunas ocasiones restos humanos enterrados en la huerta; y
teniendo presente, por último, que todavía es conocida con el
nombre de Huerta del Moro cierta posesión inmediata al monas
terio, que viene á confirmar lo que documentos originales de los
(1)
Sor daría Pinel debió escribir este interesante Cuaderno á principios del siglo
pasado, puesto que aunque no tiene fecha, está dedicado el la reinadoña María Luisa
Gabriela (le Saboya, primera mujer de D. Felipe V.
356
BOLETfN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA.
siglos xv y xvi nos revelan, de haber existido por allí población
mora y, sobre todo, granjas y huertas pertenecientes á moros de
la ciudad ó sus arrabales.
Registré después varios otros archivos y papeles sueltos, y nada
vino al pronto á dar la razón á mi tenaz sospecha.
La impresión mía, fortalecida cada vez más porel conocimiento
paulatino de cuanto en Ávila hay y de cuanto á Ávila rodea, era
que el cementerio judío debería hallarse en el arrabal meridional
de la población ; esto es, en el valle Awblés.
Repasando un día un legajo de papeles antiguos en el archivo
del Ayuntamiento, me encontré con el interesantísimo docu
mento, por mí entonces desconocido, pero citado ya por el
Sr. Quadrado y publicado por el Sr. Fita (1) que es la cesión
original hecha por los Reyes D. Fernando y Doña Isabel al mo
nasterio de Santo Tomás «un honsario y enterramiento de Judios
que fué de los Judíos vezinos de la dicha ciudad que se fueron é
ausentaron destos Reinos.» Desdichadamente los linderos quedan
en blanco, con lo que pensé, ¿cómo es posible que al añadirse en
ese mismo documento: «de la piedra del qual ya por otra nuestra
carta fezimos merced y limosna al dicho monesterio para la obra
del», y construyéndose Santo Tomás (desde 1483 á 1493) en la
parte SE. de la ciudad, en el fondo del valle, casi á orillas del
río Grajal, en cuyas cercanías abunda la piedra profusamente,
fuesen á necesitar, solicitar y obtener, como lo hicieron, la del
cementerio hebreo, si éste no se hallase próximo? Y téngase en
cuenta que desde Santo Tomás á la Encarnación habrá sus
1 .500 m.
Aun sin desconocer la ventaja y economía que les reportaría
la piedra labrada, por toscamente que lo fuese, sobre la piedra
en bruto, veía yo difícil, más difícil todavía desde que leí esto,
que el antiguo enterramiento de los judíos de Ávila, fuese eu
donde se creía .
Fuí á Santo Tomás; escruté sus papeles, galantemente puestos
á mi disposición por aquellos amables Padres Dominicos, é inda
(1)
BOZETi_n
.
t. xt, páginas 427-129.
EL CEMENTERIO HEBREO EN ÁVILA.
35-1
gué si, en algún tiempo, labrando la huerta, habían encontrado
algún resto humano 6 alguna losa 6 inscripción que pudiera
indicar que por allí hubiera habido cementerio; porque presumía
yo que pudiera haber sido incorporado al convento el solar cedido
por la munificencia regia en 23 de Marzo de 1494. Pero ni hallé
nada en su archivo, ni aquellos buenos Padres supieron darme
más noticia sino la de que, efectivamente, en época no lejana
aún, habíase encontrado enterrada en aquella huerta una huesa
humana, cuya calavera adornaba todavía zarcillos de oro y que
tenía un anillo del mismo metal metido en la boca; objetos que
no pude ver porque, según me dijeron, habíalos llevado un reli
gioso á Ocafa.
Este indicio, por sí sólo, era tan débil, que no hice gran caso
de él, sobre todo ante la posibilidad de que pudiera muy bien
tratarse, como debe ocurrir, en efecto, del resultado de algún
auto de fe, correspondiendo probablemente aquella sortija, aque
llos zarcillos y aquellos huesos, á alguna de las 9.000 víctimas
sacrificadas por el celo religioso del memorable Torquemada;
quizás á alguna de las que figuran en la «Memoria de los quema
dos y ensambenitados que hay enterrados en el convento de Santo
Tomás de Ávila desde el año 2490 que se empezó á castigar,
cuya relación conservan en el archivo de aquel monasterio y
comentó publicándola el Sr. Fita (1) .
Dediquéme á recorrer aquellos alrededores estudiando escru
pulosamente los barrios enteros de casas, huertas, cercas y sola
res, que como es sabido pertenecieron en otro tiempo al convento
de Santo Tomás, cuyas posesiones, por esa parte, lindaban con
las del vecino monasterio de Saneti Spiritus (hoy en ruinas), y
la mayor. parte de las cuales llevaban á censo, moros vecinos de
ívila. Disponíame ya á registrar los archivos de este último
convento y de las iglesias de Nuestra Seflora de las Vacas, San
tiago y San Nicolás, enclavadas en aquella parte de la población,
Por ver si en ellos hallaba algún indicio que me guiase al fin que
Perseguía, cuando cierro día llamaron mi atención en un cercado
t r i BoLEmíN, t. XV páginas 332-346.
358
BOLETÍN DE LA REAL ACADEDIIA DE LA HISTORIA.
que hay á la derecha del camino que desde el final de la Cuesta
de Gracia va á Sonsoles, antes de llegar al puente de Sancti
Spiritus (así llamado por hallarse inmediato á las ruinas de
dicho convento), unas piedras cilíndricas, entre las que hállanse
algunas otras de forma rectangular, adornadas unas y otras de
tosco dibujo, en la forma que las representa el siguiente apunte:
Pregunté á quién pertenecía aquella finca, con objeto de averi
guar, si era posible, la historia de ella, y respondiéronme que su
dueño era D. Pablo Muñana, hacendado de esta capital. Pero
cuando al repetir por centésima vez la pregunta eterna en mis
excursiones por aquellos sitios, de si existía por allí cerca algún
lugar conocido por el osario, onsario, fonsario, ó cosa parecida
(pues sospechaba si podría haberse conservado tal nombre, á
pesar de que únicamente en escrituras del siglo xv he visto men
cionada la existencia de un barrio llamado del honsario), me
dijeron que aquel cercado se conocía con el nombre de cerca de
los osos, bien pude exclamar parodiando á Arquímedes: eúpnra.
¡Esta es-me dije-sin duda alguna, la tierra que yo buscaba!
Llamada, en tiempos del osario, hase cambiado este nombre por
una explicación vulgar ó transformación sencillísima, en lugar ó
cerca de los osos. ¿Hay cosa más natural? La legión fundadora de
la ciudad de León ¿cuándo jamás pensó que andando el tiempo
daría por emblema á España el noble rey de las selvas? Y sin em
bargo, así fue.
El Sr. D. Pablo Muñana tuvo luego la amabilidad de facilitar
me algunos datos que juntamente con los que me suministró
D. Jacobo Pérez, también propietario en Ávila, me han permitido
poder, en parte, reconstruir la historia de aquella finca, viniendo
á coadyuvar, por último, á este fin, otras noticias antiguas que
hallé posteriormente en un Libro de Becerro del archivo de Santo
Tomás. Aquel señor la heredó de D. Genaro Muñana, su padre,
que la había adquirido por compra de D. José Álvarez Portal; y
éste, á su vez, habíala comprado poco antes al Sr. Marqués de
Navamorcuende, en cuyo nombre la habían cultivado sus admi
nistradores los Sres . D. Jacobo Pérez, y antes que ésteá D. Nico
lás Amores ; el Marqués de Navamorcuende la hubo delSr. Duque
de Abrantes, su progenitor, quien, hacia el año 48 de este siglo,
EL CEMENTERIO HEBREO EN ÁVILA.
359
la compró á la Casa de 1Vledinaceli, á cuyo estado de Las Navas
es muy probable que la debiese ésta.
De aquí para arriba no he hallado aún noticia de lasvicisitudes
de la tierra en cuestión, hasta enlazar con la de su adquisición
por el Ayuntamiento de Avila, á cambio de la concesión hecha al
monasterio de Santo Tomás para que pudiesen pastar en la de
hesa de Avila tres yuntas de bueyes de la propiedad del convento
ó de sus colonos; cuyo convenio y traspaso de dominio firmóse
eu Avila á 22 de Agosto de 1500 por ante los escribauos reales y
del número de dicha ciudad Fernán Sánchez de Pareja y Fer.
pando de Guillamás.
Esta noticia es la que, hojeando un día el precitado Libro de
Becerro, hecho en el año 1660, encontré en un asiento del mismo
al folio 31, en que se lée; Dehesa de Avila-En la dehesa desta
ciudad puede este consiento entrar á pastar tres yuntas de bueyes
suyas ó de sus renteros, por la razón siguiente: Según parece
deste libro citado á la margen (1) los Señores Reyes católicos Don
Fernando y D.' Isabel hicieron donación á este consiento de vn
honssario ó enterramiento de judíos aquí en los campos
desta ciudad junto al río Adaja.»
Si el honsario y enterramiento de judíos á que se alude no
estuviera próximo al convento, ¿cómo explicar que se diga en el
párrafo transcrito «aquí, en los campos de esta ciudad»? Esto,
sin duda alguna, indica su avecinamiento; porque si se encon
trase, como se ha supuesto, donde ahora está la Encarnación, no
se hubiera dicho «aquí,» sino «allá,» á menos de faltar á la pro
piedad en el lenguaje .
A la par de todos estos indicios hay otros que juntos con los
referidos, forman una casi certidumbre. En muchas escrituras
de ventas, censos, etc., referentes á tierras y casas situadas en el
arrabal de Santiago, se habla de un barrio en dicho arrabal, lla
(1I
Al margen pone en letra antigua, de la época, sin duda, del Becerro: «Begerro
de pergamino grande á folio'¡(; á la buelta del fo1.» y luego en letra mas moderna:
«Bezerro de pergamino fol. 140 y siguientes,» lo que denota que fué cambiada la fo
liación, y aunque últimamente se dice folio, deberá entenderse página. Este Becerro
aludido, no se encuentra.
360
BOLETiN DE LA REAL ACADE1VIIA DE LA HISTORIA.
mado del honsarío. Cogiendo una al azar, por ahora, reserván
dome para más adelante hacer con despacio un catálogo de todas
ellas, lo que podrá acaso servir para determinar la extensión y
posición exactas de ese barrio, hé aquí lo que se lee en la primera
que encuentro á la mano: «Sepan quantos esta carta de yncenso
»vieren como yo Diego Martín, hijo de Martín Rico vecino de la
»noble ciudad de Avila por mí yen nombre de Bartolomé Mar
tín mi hermano vecino de la dicha ciudad otorgo y conozco por
»esta presente carta que tomo y recibo á yncense por nombre de
»yncense para mí y para mis herederos y susesores y para aquel
»ó aquellos que de mí ó dellos que con derecho lo avieren de
»aver y de heredar perpetuamente para siempre jamás de vos los
»devotos religiosos padres el benerable fray Pedro del Castillo
»prior del dicho monesterio y de fray Martín Hernández soprior
»de fray . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
»frayles profesos del dicho monesterio de Ntra. Señora del Car
men desta ciudad de Avila. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
»conviene á saber unas casas al barrío de onsario. . . .»
«Fecha de esta carta en «Avila á diez y seys dias del mes de
»Abril alío del nacimiento de ntro. Salvador Jesu-Cristo de mil
»y quinientos y treinta y tres años.»
Al dorso hay varios epígrafes en letras de diversas épocas. El
más antiguo, coetáneo de la escritura, dice: «Miguel García te
jedor á S(an)tiago.» Otro: «tiénelas ahora año 1544 solo Diego
Martín, son al matadero.» Otro: «Encerase de las casas. . . . .
» . . . . . . . . . . . al osario». Y finalmente, en letra mucha
más moderna, del siglo pasado, pone: «. . , . . . . . . . . . las
quales casas son al osario» .
Del primer epígrafe se deduce que el barrio en cuestión com
prendía la iglesia de Santiago, ó lindaba al menos con ella.
En el segundo se dice que las casas á que se refiere laescritura
son al matadero; y en efecto, el matadero sigue llamán
dose hoy la parte del arrabal meridional que toca á las murallas
ya cerca del río y donde ha existido hasta hace pocos arios un
matadero (el matadero viejo), cerca de donde estuvo emplazada
el pequeño y precioso templo de San Isidoro ó deSan pelayo, tan
renombrado aún en estos tiempos por consecuencia de su trasla
E' . CLNIENTERIO HEBREO EN ÁVILA.
361
ció» á Madrid. Y el tercero y cuarto, finalmente, llamando el
osario al sitio donde radicaban las casas á que se reâere la
escritura, demuestran que el barrio del osario y el barrio
del matadero eran una misma cosa.
Para mí, pues, está fuera de duda que el osario de los Judíos
de Avila estuvo por donde hoy la denominada cerca de los
osos.
A esta cerca alude D. Juan Martín Carramolino en el t. iI de su
Historia de Avila, cuando, á las páginas 238 y 239, dice que «el
arrabal ó burgo de Salitiago estaba muy «poblado de Moros y de
»labradores cristianos al sitio llamado el osarrio (osario), donde
»ya se contaban hasta doscientas moradas. Este osario era el ce
menterio de los Musulmanes; y todavía hoy se conocen clara
mente sus vestigios. Es la cerca que saliendo de frente de la pla
zuela de Rollo hace la banda derecha del camino que conduce á
»la dehesa. Está cerrada de piedra seca de una vara poco más,
»de altura, y no hay sino observar las piedras que forman su
»pared para contar á docenas las que eran sepulcrales, colocada
»cada cual, cuando se la empleó, en su respectivo enterramiento
»en el modo que aún es costumbre en los hijos de Ismael. Cada
»una de estas piedras es una pequeña columna de cincocuartas de
»alta, poco más ó menos, como de media vara de diámetro: mu
chas forman con sus lados cortados un exágonó ú octógono y uno
» de ellos tiene labradas dos líneas ó rebajos muy notables: en su
»cabeza está cincelada como una puerta ó ventana dearco, y todas
»yacen tumbadas unas sobre otras, mezcladas más ó menos con
»las otras piedras comunes que constituyen el cercado. Obsór
»venlo con afán los viajeros, que bien lo merecen.»
De suerte que Carramolinno vió estas piedras y, lejos de ocur
rirle que pudieran proceder de enterramientos judíos, se las atri
buyó á los moros, cuyo cementerio supuso en aquel sitio. Luego
en la descripción de las piedras habla de exágonos y octógonos y
puertas y ventanas del arco, que no parecen por ninguna parte;
Porque todas absolutamente todas afectan una de las dos formas
rectangular ó cilíndrica, con que quedan representadas; y en los
dibujos que las adornan, siempre los mismos, prolongados y ter
minando, en efecto, por la parte superioren forma dearco, nadie
36-2
BOLETIN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA.
seguramente verá las puertas y ventanas que el Sr. Carramolino
pretende que veamos, sino un capricho de ornamentación, muy
vulgar por cierto .
También Ariz vió estos pequef os monumentos; pero titubea al
hablar de ellos y no sabe si optar por asignárselos á los judíosó
á los moros. Hé aquí sus palabras:
«Es cosa maravillosa, que por aquellos campos circumbezinos
ȇ esta Iglesia de San Segundo, hallamos cuerpos enterrados.
»Y en particular donde oy se conserva el nombre del Onsario de
»los Judíos. Y así pareze, que en tiempo que los Moros auitaron
»á España, particularmente los que estauan en esta Ciudad. Te
»nian sus entierros fuera della, en un campo muy grande cer
cado junto al Rio Adaja, conservando oy el nombre. En el qua¡
»se hallan más de dos mil pilarcicos labrados en redondo, deá
»vara cada uno, y en algunos unas medias lunas y en otros es
trellas y letras . Los quales ponían empinados encima de cada
»sepultura y les serbian de assiento y señal quando yuan á ente
rrarlos y á hazer sus cerimonias. Y en otras piedras que deuian
»ser de los más valerosos entre ellos, ponían letras y labores
»como parecen en unas grandes que oy están por asientos en la
»puerta del sol de la Iglesia de Santiago que cae al dicho onsa
»dero . Y en aquellas están escriptas con mucho orden vnos ren
»glones en Arábigo. Que aunque no hazen sentencia por faltar
»una piedra, tiene la Higera y el nombre de Iucepf que deuio de
»ser del palacio de su señor, en tiempo que Auila estuvo de Mo
ros. Estos pilarcicos son tantos quantos se ven en la pared y
»cercas de los heredamientos que van de la ciudad á S. Spíritus
ȇ la mano derecha saliendo la puerta Toledana . Y en las cercas
»del monasterio de Sant Ana y en otras muchas y ninguna pasa
»de una medida, argumento cierto que no pudieron serbir de
»otra cosa, más de lo dicho porque ni tienen assiento para editl
»car vnos encima de otros por ser redondo.»
Ariz, como se ve, incurre en multitud de incongruencias en las
precedentes líneas ; pero penetrando en ellas encontramos una
vez más corroborada mi opinión.
Así como Carramolino no supo lo que vió, acaso porque s¡
guiendo en esto, como en todo, ciegamente al P. Ariz, 110
ae
EL CEMENTERIO HEBREO EN ÁVILA.
363
cuidó de consultar sobre el terreno las piedras referidas, ó porque
si lo hizo fué sugestionado de tal suerte que no pudo formar jui
cio acerca de ellas; así Ariz al estudiarlas con el prejuicio de que
el cementerio hebreo hallábase en sitio diferente y de que sólo
los moros pudieron colocarlas allí, vió con los ojos de la fantasía
á no dudar, medias-lunas, estrellas Y letras que no parecen por
ninguna. parte.
Es decir, en algunas partes sí se encuentran esos símbolos;
pero entre las piedras mencionadas, no.
En la puerta del sol, es decir en la de Mediodía de la iglesia de
Santiago existen, es verdad, dos piedras con seis líneas de escri
tura arábiga, de las que el infatigable Sr. Fita vió sólo dos que
calcó, hizo traducir y publicó en el BOLETiN de esa Academia (1) ;
pero estas piedras pertenecen indudablemente á la iglesia misma
ó á su adjunto cementerio, y deben referirse (y este es un estudio
que tengo en planta y quizás en breve pueda dar por terminado)
á cierto caudillo celebérrimo en los anales y en las crónicas de la
ciudad, que, á lo que parece, fué enterrado en dicho templo.
En las proximidades del monasterio de Santa Ana hay, efecti
vamente, dos piedras separadas, en las que se ve media estrella
en cada una, formando evidentemente un solo dibujo; pero esta
piedra puede provenir de cualquier parte mejor que del Osario
hebreo, bien distante de aquel sitio.
Fijémonos, por último, en que al mismo Ariz se le escapa en
una ocasión, en el párrafo transcripto, que al lugar donde se ha
llan las piedras y donde, según él, se han encontrado en algún
tiempo cuerpos enterrados, conservábase el nombre de Onsario
de los Judíos ; especie que parece olvidar, apenas vertida, y que
no volvemos á ver consignada por 61 ni por otro autor alguno.
Entiendo, por lo tanto, que, atendiendo á todo lo expuesto, y
aun cuando falta una prueba material en que fundar la afirma
ción, existen bastantes motivos racionales para sospechar que en
la que hoy se denomina Cerca de los osos, ó en sus inmediatas
cercanías, estuvo el cementerio ú osario de los judíos que en
Ávila moraron hasta el momento de la expulsión.
(1)
Tomo xii, páginas 440-442.
364
BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA.
Únicamente falta, á mi entender, para evidenciar el error ha
bido y la certeza de todos los fundamentos alegados, buscar la
prueba material á que antes me refería, por medio de algunas
excavaciones realizadas, aprovechando el tiempo en que las fae
nas agrícolas lo consintiesen, en las tierras que median entre la
renombrada cerca y el río; es decir, en una extensión menor de
200 metros .
Avila, 18 de Marzo de 1896.
ENRIQUE BALLESTEROS
https://www.cervantesvirtual.com/descargaPdf/el-cementerio-hebreo-en-vila-0/ 👈 Se descarga al pinchar. Por eso he pegado el artículo de Enrique Ballesteros en la página. Es muy interesante.
*
https://www.terranostrum.es/turismo/un-paseo-por-las-juderias
https://redjuderias.org/avila-2/
https://elviajedephotographyto.com/descubriendo-la-juderia-avila/
https://www.turismocastillayleon.com/es/patrimonio-cultura/ruta-judia-avila
https://www.turismoavila.com/web/puntos_de_interes/visor/index.php?iid=5b2136883feac-39
https://redjuderias.org/wp-content/uploads/2021/07/Avila-web.pdf
https://www.youtube.com/watch?v=EJFFAG3O6zw
https://tugranviaje.com/europa/espana/paseando-por-la-juderia-de-avila/