MIS NOVELAS

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Mis novelas

Mito de la Caverna de Platón

«Barrio de Maravillas» de Rosa Chacel

 




No va al teatro, como dicen las vecinas, a divertirse. Va por llevar a su hermana, porque la literatura es cosa de su oficio y porque necesita pensar en algo que no sea lo que le da vueltas en la cabeza a todas horas.
-Y lo que quiere es quitárselo de la cabeza, eso es, porque no se resigna a la desgracia. Le parece una injusticia que a él le haya pasado una cosa así..., que a él le hayan hecho eso -así es como se expresa. Es un caso de egoísmo de los que entran pocos en libra.
-¡Un caso de egoísmo! En cuanto la gente no se comporta como todos los demás, como el montón, ya es un caso de algo insultante. ¿Qué querría usted que dijese, que esperaba con paciencia la hora de reunirse con ella en la corte celestial?...
-A mí me es completamente indiferente lo que pueda decir, pero a todos los que le oyeron les resultó escandaloso. ¿No es absurdo que un hombre serio, en ese caso, se pusiera a gritar, «¡Me han matado! ¡Me han matado!»...? No lloraba por ella: lloraba por sí mismo. ¿Se puede dar un egoísmo mayor?

«Barrio de Maravillas» Rosa Chacel   

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Reina Artemisa

Sentada, como el mundo, sobre tu propio peso,
por tu falda extendida la paz de las laderas,
el silencio y la sombra de las grutas marinas
junto a tus pies dormidos.
¿A qué profunda alcoba dan paso tus pestañas
al alzarse pesadas como cortinas, lentas
como mantos nupciales o paños funerarios…
a qué estancia perenne escondida del tiempo?
¿A dónde va el camino que tus labios descubren,
a qué sima carnal desciende tu garganta,
qué lecho sempiterno da comienzo en tu boca?

El vino de cenizas su acerbo alcohol exhala
mientras la copa orea, con su pausa, el aliento.
Dos vapores elevan sus secretas fragancias,
se contemplan y miden antes de confundirse.
Porque el amor anhela su sepulcro en la carne;
quiere dormir su muerte al calor, sin olvido,
al arrullo tenaz que la sangre murmura
mientras la eternidad late en la vida, insomne.

Versos prohibidos, Rosa Chacel


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